miércoles, 20 de agosto de 2014

experiencias -ITALIA 2014-

Como enamorarte de una ciudad. O de una simple apuesta de sol -que admito que soy fan- en un barco enorme a mil kilómetros de tu casa. Y viajar, y viajar, y viajar más aun. Y con los tuyos. Los amigos que hacen que se amenicen los viajes de instituto. Incluso hasta cuando tus profesores se enrollaron.
Como enamorarte de una semana concreta de un Abril concreto de 2014. Y querer parar el tiempo. Y que no avance. Nunca.
Como enamorarte de un camarote pequeñísimo con 4 personas dentro, todo desordenado y peleandonos para ver quien se duchaba primero.
Como enamorarte de una pizza, o de un camarero.
Como cogerle cariño a una simple zona del restaurante y sentarte a cenar siempre allí.
Como enamorarte hasta de los mareos de por las noches. De las cervezas a cuenta de la profesora. O de las invitaciones a mojitos de un desconocido. Muy guapo -por cierto-.
Como enamorarte hasta de madrugar, si era para hacer algo que te gustaba.
Enamorarte de horarios, ropa, aceras, personas que no volveria a ver jamás.
Enamorarte de un pasillo, con una habitación al final y una puerta que da a un mini "balcón" al que llamar "mi balcón" durante una semana.
Enamorarte del cigarro de después de cenar, con la misma compañía. Y del frío. Enamorarte del frío italiano en pleno Abril. O del calor de bailar hasta las tantas en una discoteca donde lo que mas importaba era la compañía.
Enamorarte de cada una de las noches en la discoteca o en el casino invitanonos a chupitos el camarero.
Como enamorarte de una cara o de un cuerpo, o de un simple gesto.
Enamorarte de un '¿fumamos?' o palabras en italiano que no recuerdas bien.
Como enamorarte de un acento italiano. O de un italiano.
Enamorarte de su colonia. O de su sonrisa.
Enamorarte cada dia a las 5 de la mañana cuando en la puerta de tu camarote alguien se despide de ti. Pero sabes que volverás a verlo al dia siguiente. Y sonríes. Y te acuestas sin que tus amigas se despierten.
Los nervios de no saber que ponerte cada noche.
Como enamorarte de recogerte a las 5 de la discoteca, irte a desayunar cuando el buffet apenas está abierto.  Pero qué mas da. Eres feliz. Y te vas al jacuzzi que está recien lleno. Y te vuelves a enamorar. Esta vez de un amanecer. Un amanecer italiano de abril, a las 6 y pico de la mañana. Helada de frío y sin haber dormido una mierda. Pero sonríes, porque sabes que ya queda menos para esa noche.
Y enamorarte mucho mas aun la ultima noche, cuando sabes que tienes que despedirte y tus profesores no te dejan estar mas con el, y no sabes como decirselo para que lo entienda y no crea que es por ti.
Pero la suerte te sonrie -por una vez- y esa noche la discoteca se vacia pronto. Y os quedais solos. Él y tú. Y sonríes. Y no sabes que hacer ni que decir -porque aparte de que no te entiende, mañana te vas- y quieres llorar, y besarle, y parar el tiempo -por 28468246 vez- y te vuelves a enamorar, de un '¿Blancanieves?' mal dicho mitad ingles mitad español mitad italiano. Y te ríes -pero tambien te enamoras- y miras el reloj y ves que quedan 2 horas para que suena el despertador para irte del barco. Pero no importa. Quedan 2 horas en las que estar con él, y aprovecharlas. Ya que no le vas a volver a ver nunca. Y te vas, con él a su camarote. Pero tu sigues sonriendo. Como si mañana no fueses a perderlo.
Y te enamoras.
De una olor.. de unas maneras. De un numero de camarote -8111- o de lo que hay dentro, o de lo que ha pasado dentro. Como enamorarte sabiendo que eso va a durar 3 dias. Que en 3 dias es 10 de Abril y tienes que bajar del barco, pero no para hacer una excursion como cada dia -no- para desembarcar en España y coger el bus en Valencia para volver a Murcia, a la rutina.
Y te jode. Como jode echar de menos un 20 de agosto a las 22:05. Como jode echar de menos, asecas. Al menos quedan recuerdos, y enamora verlos. En fotos, frases, o simplemente en la memoria. Y sonríes. Sonries al recordar lo que pasó, y lo que no volverá a pasar.